sábado, 25 de agosto de 2012

¿Quién educa?



Mientras me esfuerzo por asimilar con rabia, ya no tan contenida, el nuevo revés que sufrieron ayer cientos de interinos de Castilla-La Mancha, entre los que me incluyo, al ver que las vacantes de EEMM para este curso se redujeron más de un 50%, recuerdo este texto de la bitácora de José Antonio Marina que tuve el gusto de leer en un claustro, hace ya dos años, cuando las cosas aún no estaban al borde del precipicio. Quiero compartirlo con todos mis compañeros que siguen luchando por que todo lo peleado y ganado no se vaya a pique. Podrán dejarme/nos sin trabajo y sin oportunidad de ejercer nuestra vocación con continuos obstáculos y despropósitos, pero muchos seguiremos luchando por y para lo que sabemos hacer. No me van a recortar la vocación. Jamás. Ánimo a todos mis compañeros "recortados".

Cuando luce el sol, Málaga resbala hacia el mar. Recuerdo un artículo que escribí hace tiempo, con la urgencia de una gran noticia. Se titulaba: "Han florecido las glicinias en el Rincón de la Victoria". Contemplo el memorioso mar mediterráneo desde la terraza del hotel, mientras los cámaras se afanan con la luz y con la escenografía. He venido para rodar un programa piloto sobre la Movilización educativa. Me llaman y en la opalescente luz del crepúsculo repito una vez más: "Aquí está la ciudad. Bajo esos techos hay muchos niños haciendo sus deberes y muchas familias preocupadas por si sus hijos hacen o no hacen los deberes y muchos maestros preparando sus lecciones, y muchos adolescentes buscando su identidad y su futuro. Me gustaría que miraran la ciudad como un gran organismo educativo. ¿Quién educa? El ciudadano. Los padres, los profesores y también ese peatón que atraviesa a destiempo la calle y el conductor que acaba de insultarle y los albañiles que ahí enfrente han colocado una viga en su sitio y la miran orgullosos. Educamos todos los ciudadanos, y educamos para vivir en la ciudad, que es un proyecto difícil y necesario de convivencia". Hay un instante en el crepúsculo en que todo parece detenerse, en la frontera del día y de la noche. Me siento conmovido. Por un instante envuelvo a la ciudad con un manto de ternura.

José Antonio Marina