Hace unos días leíamos un interesante artículo en El País, en el que analizaban las razones por las que el españolito de a pie tiene tantos problemas con la lengua de "Chespir" (Shakespeare). Coincidimos con lo que se expone: nuestro número limitado de sonidos vocálicos, el doblaje de cine y televisión, la incorporación tardía de la enseñanza del inglés en nuestro sistema, etc. y además, añadimos un componente más, la "pereza lingüística" que tenemos.
En el citado artículo Fernando Galván, Catedrático de Filología Inglesa de la Universidad de Alcalá, se pregunta por qué nos cuesta tanto hablar inglés. ¿Es genético? Pues no. No es una cuestión genética, ni étnica. El hecho de que el porcentaje de españoles capaz de comunicarse fluidamente en inglés sea muy inferior al de la población nórdica, la germánica o incluso la de algunos países eslavos se debe a motivos de tipo cultural, educativo y también lingüísticos. En los culturales incluiríamos la "pereza lingüística" que mencionábamos antes. Nos da pereza aprender idiomas en cuanto detectamos alguna dificultad. Sobre todo con idiomas con los que no compartimos una base, como es el caso de los germánicos. Pero esto no es una excusa y el ejemplo nos lo dan nuestros vecinos de Portugal, que también hablan una lengua románica que viene del latín. Si bien es cierto que para los portugueses el sistema vocálico inglés es más fácil porque el portugués comparte con el inglés esa diversidad de sonidos vocálicos, también tiene que ver con factores culturales, como el de la exposición al idioma de estudio. En Portugal, como en la gran mayoría de países europeos, no se dobla nada. Aquí la dictadura decidió que todo tenía que pasar por el tamiz españolizante y se empezó a doblar para censurar.
Galván señala que es un hecho demostrado que una lengua se aprende más fácilmente si existe un entorno en el que los hablantes están expuestos a la lengua en múltiples circunstancias. No basta con las horas que dediquemos a aprender el idioma en el aula. ¿Cómo es posible que, después de tantas horas dedicadas al estudio, muchos de nuestros jóvenes sean incapaces de entender y de comunicarse en este idioma en situaciones de la vida cotidiana? Pues bien, el hecho importante es que, salvo en casos excepcionales o muy restringidos, la mayoría de nuestra población no está sometida al inglés hablado en casi ninguna circunstancia. Cuando el estudiante sale del aula, acaba su exposición oral al idioma. No lo escucha en la radio, ni en la televisión, ni en el cine. Estoy de acuerdo con esto en parte, yo me atrevería a decir que en algunos casos la exposición oral al idioma empieza fuera de clase (viendo videos en youtube de sus grupos favoritos, por ejemplo) y añado que una parte del problema también se centra en cómo se enseña el idioma. Sí, muchas horas, pero en clase la exposición oral al idioma es también muy limitada y además no se practica. Los motivos, muchos, por ejemplo la imposibilidad de realizar actividades de lengua hablada en clases numerosas. Pero este es un tema que dejaré para una entrada específica.
En fin, unas cosas por otras y tenemos la casa sin barrer y a los chicos saliendo del instituto sin saber comunicarse en lengua extranjera, que es de lo que se trata. Queda recomendado el artículo y son bienvenidos vuestros comentarios. Nos gustaría que compartiérais con nosotros cual ha sido y es vuestra relación con el inglés, que cambiaríais y que os gustaría encontrar en clase ;-)
Feliz martes y una canción.





