domingo, 16 de noviembre de 2008

rebelión en las aulas


La prensa se hacía eco hace unos días del informe elaborado por el sindicato ANPE, "Defensor del Profesor 2008". ANPE afirma que un 20% de los profesores denuncian acoso, agresiones y amenazas por parte de los alumnos.


Este informe refleja la conflictividad en las aulas y un repunte "alarmante" de los conflictos y agresiones por lo que resulta urgente la adopción de medidas desde cambios en el modelo educativo y la prevención de la violencia hasta la reforma en profundidad de la enseñanza secundaria y el bachillerato.

Es triste ver en los videos que se han difundido de las agresiones a profesores, lo humillante que es para los colegas de la profesión, entre los que me incluyo. No voy a entrar en debates interminables de qué medidas hay que tomar, porque hay que tomar medidas, ni de cual es el origen de todo esto, pero lo que sí sé es que no se puede señalar a un sólo culpable de esta situación.

Los culpables somos todos. En una sociedad, libre y cada día más competitiva y exigente, los padres no pasan el tiempo que deberían y les gustaría con sus hijos. Los hijos no colaboran y cada vez tienen menos paciencia, escuchan menos. Los profesores han perdido la chispa, parte de la ilusión que tienen al principio. Ya sea por la situación, la pasividad de los alumnos o el sistema o simplemente porque consiguieron la plaza y se echaron a dormir.

Ser profesor es vocacional, como los misioneros o los médicos. Te gusta o no. Hay que sentir la llamada, y disfrutar con lo que haces aunque te lo pongan difícil. Sí, sé que a lo mejor peco de soñadora o ingenua, pero tal y como está el panorama en la enseñanza, es necesario. Todos saldrían ganando. Los alumnos que tendrían a un profe motivado y que podría contagiar a los alumnos, aunque sólo fuera a uno. Y los profesores, que no sufrirían tanto en clase. Y por último, los padres, que deberían sacar el tiempo de donde sea para estar pendientes de estos hechos y no recurrir a lo fácil y plantar la denuncia al profesor. Pero soy realista y el problema es mucho más grave y se necesitan medidas.

De los tipos de denuncias destacan: problemas para dar clase (40%); acoso y amenazas de alumnos (17%); denuncias de padres (24 %); falta de respaldo de la Administración (11%).

En fin, para más detalles aquí podéis encontrar el informe.


Una vez leí que sí eres capaz de cambiar la vida de un sólo alumno, habrá valido la pena.


Y para apaciguar las aguas...una canción.