martes, 3 de noviembre de 2009

Longing for a change


El ministro Gabilondo ha sugerido esta semana que la enseñanza obligatoria llegue hasta los 18 años, como ocurre en otros países. Ha reconocido también que el sistema español es poco flexible y que no es nada transversal. ¿Serán sugerencias para la ansiada reforma integral que necesita el sistema? Espero y parece que sí... El Pacto de Educación, que asegura una inversión fija en educación sea quien sea quien gobierne, parece estar fraguándose.

Me pregunto si es cuestión de inversión y presupuesto o de una buena planificación. Contar con recursos económicos para la reforma es necesario, pero en mi opinión, y en la de muchos otros, es cuestión de una buena planificación, un diseño curricular bien hecho, un sistema competitivo y con resultados. Es hora de copiar lo que funciona en otros sistemas. ¿No estamos en Europa? Hagamos gala de ello y aprendamos de los finlandeses y de lo que les funciona a ellos o de la disciplina del sistema inglés. Pero hagámoslo con seriedad. Basta ya de ensayo y error en educación, porque es extremadamente importante, y porque así también se pierde el dinero de todos. Menos parches de ley de autoridad y demás, y más atajar el problema de raíz.

Hay que tener fé en que podemos cambiar la situación (bien mala) en la que estamos ahora, a la cola de muchas cosas. A mí Gabilondo me gusta porque creo que tiene claro lo que hay que cambiar y sabe cómo hacerlo. ¿Podrá hacerlo? ¿Le dejarán? Lo que está claro es que el cambio no tiene que venir sólo de arriba, del plano político, sino que todos los que pertenecemos a la comunidad educativa tenemos que creer en él y apoyarlo desde el principio y sin desfallecer, porque sólo así sacaremos algo bueno de cualquier cambio que se proponga.