lunes, 8 de marzo de 2010

Aprendiendo a volar

Hemos leído esta mañana un interesantísimo artículo sobre la enseñanza de idiomas en El País, que vuelve a meter el dedo en la llaga: la falta de práctica en contexto reales.

El autor señala que la solución al problema que tiene la enseñanza de idiomas en España es la inmersión lingüística. El vuelo real, para utilizar la misma metáfora que el autor, lo proporcionan esos famosos programas de inmersión lingüística, es decir, los colegios bilingües o los colegios que deciden impartir asignaturas en otros idiomas, y para los profesionales, los cursos específicos de inmersión.
Estos cursos reúnen a grupos de españoles y nativos con el inglés como el idioma oficial. Sin salir de España, los alumnos pueden así acostumbrarse a oír y hablar en inglés, relacionándose con nativos de diferentes acentos, nacionalidades, profesiones y costumbres.
La actividad principal de estos programas son las sesiones one to one, que se realizan con los nativos, en situaciones reales complementada con actividades en grupo, charlas telefónicas, presentaciones y role plays con el objetivo de lograr una comunicación espontánea, que borre el miedo escénico y los complejos al expresarse en inglés.

Esto nos parece muy bien y a priori muy útil y eficaz, pero la realidad es distinta y hay que tener en cuenta verdades sobre el aprendizaje que parecen obviarse aquí. La verdad, en el caso de los cursos de una semana para adultos, es primero que duran una semana, y segundo, que hay que tener en cuenta que por mucho que nos fastidie hay algo que se llama fosilización y que interviene de manera directa en el éxito de estos cursos. Creemos que si se hacen de manera regular y constante tienen efectos altamente beneficiosos sobre todo para eliminar complejos y perder el miedo escénico mencionado anteriormente. 

En lo que se refiere a los colegios bilingües, la formación en otros idiomas ,como ya vienen haciendo muchos colegios bilingües o el Liceo, hace que los alumnos pierdan ese miedo a la hora de desenvolverse en otros idiomas y fomentan esa naturalidad para aplicarlo en contexto reales, pero como todo no es la panacea, puesto que no todos los alumnos son iguales y no responden a los métodos del mismo modo. En lo que sí estamos de acuerdo es en que la enseñanza de idiomas debe cambiar y fomentar desde infantil esa naturalidad a la hora de usar otros idiomas y práctica, mucha práctica, porque, como le digo a mis alumnos, de poco sirve que se sepan la gramática al dedillo si luego no abren la boca ni para decir 'hello'.

Como siempre os invitamos a opinar :-)